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Italia: la incertidumbre, protagonista en la recta final de las elecciones generales

Última modificación : 27/02/2018

© Alessandro Bianchi / Reuters | Una mujer pasa junto a carteles electorales del candidato de 5 estrellas Luigi Di Maio y el partido de Forza Italia en Pomigliano D'Arco, cerca de Nápoles, Italia, el 21 de febrero de 2018.

Por Irene Savio

Italia afrontará el próximo domingo 4 de marzo sus elecciones generales más inciertas, con un alto porcentaje de electores indecisos, una previsión de participación inusualmente a la baja, y el riesgo de que ningún partido logre una mayoría.

Según las últimas encuestas difundidas, ni la coalición de centroderecha ni la de la centroizquierda ni el partido de los indignados italianos, el Movimiento Cinco Estrellas (M5S, por sus siglas en italiano), obtendrán el 40% necesario para gobernar, lo que implicará emprender unas difíciles negociaciones tras el voto.

La situación italiana es tal que, para lograr que un partido obtenga en solitario una mayoría estable en ambas cámaras del Parlamento, haría falta “un milagro”, ha dicho el siempre irreverente diario italiano Il Fatto Quotidiano. “El riesgo es el caos”, ha comentado, por su parte, el opinólogo Claudio Tito.

Con esta premisa, Italia entra esta semana en la recta final de una atípica campaña electoral, que ha durado apenas tres meses  arrancó en diciembre  y ha sido llevada adelante sin que dos de las tres mayores formaciones indicaran quién es su candidato a primer ministro.

Este último es el caso del Matteo Renzi, el líder del centroizquierdista Partido Democrático (PD), que ostenta el cargo de facto  está en el artículo 3 del Estatuto de la formación , aunque él no se haya presentado como tal.

Más críptico aún, si cabe, es el caso del centroderecha, con un Silvio Berlusconi que este otoño ha irrumpido nuevamente en la escena, haciendo saltar por los aires las esperanzas de sus socios de gobernar el bando conservador.

A finales de noviembre, el viejo político, de 81 años, incluso ha colocado al general Leonardo Gallitelli, excomandante general de los carabineros y ajeno hasta ahora a la política pública, como posible candidato a presidir el próximo gobierno de Italia, lo que, sin embargo, no ha recibido apoyo alguno de sus socios.

La inmigración, terreno de choque en las elecciones italianas

La excepción han sido los indignados del M5S, que el pasado septiembre eligieron a través de una votación online  participaron 37.442 personas de los 130.000 inscritos a la formación fundada por el cómico Beppe Grillo  a Luigi Di Maio, de 31 años e hijo de un militante de extrema derecha, como la persona designada a desafiar a los demás candidatos en la cita.

El resto de los partidos han hecho asimismo lo que han podido por no perder el compás, aunque estén condenados a ser minoría. Un ejemplo ha sido la izquierda, que se ha aglutinado en torno a la figura de Piero Grasso, histórico fiscal antimafia siciliano y quien lidera el partido Libres e Iguales (LeU).

Se cerrará así una campaña que se ha centrado en la seguridad pública y en la ficticia “invasión” de migrantes, argumento promovido en particular por la xenófoba Liga de Matteo Salvini y el M5S. Una situación que ha empeorado tras que a comienzos de febrero un simpatizante de la Liga hiriera a tiros a seis inmigrantes africanos.

Menor, en cambio, ha sido el énfasis en clave negativa sobre la situación económica, que es la materia que ha suscitado alguna alegría en el último año en Italia, dado que el PIB ha crecido un 1,6% en 2017, como certificó también la OCDE en su último informe.

“Italia está entre los primeros cuatro, cinco mayores exportadores en el mundo”, ha llegado a decir el actual primer ministro, el progresista Paolo Gentiloni, quien también ha reivindicado en la lista de éxitos de su Ejecutivo saliente la aprobación de la ley que endurece las normas contra los feminicidios, el testamento biológico y la introducción en el Código Penal del delito de tortura.

Con todo,  y aunque todo pronóstico demasiado puntual está abocado al fracaso en un país como Italia , no sea descartable que el país transalpino logre formar un gobierno de coalición o uno técnico, liderado por burócratas o políticos moderados y bien vistos en los distintos bandos. O que, como han sugerido otros observadores, se elija un Gobierno de transición para celebrar nuevas elecciones.

No sería novedad en este país. Después de que Berlusconi fuese apartado del poder anticipadamente en 2011, Italia tuvo un Ejecutivo técnico, el de Mario Monti (desde noviembre de ese año hasta abril de 2013), seguido por una elección que abocó en tres gobiernos surgidos del mestizaje entre el PD y formaciones de centroderecha: el de Enrico Letta (hasta febrero de 2014), Matteo Renzi (hasta diciembre de 2016) y, por último, el de Gentiloni.

Italia: evalúan alianzas ante posibilidad de no lograr mayoría

Los indecisos representan el 41,3 % del electorado según el diario económico Il Sole 24

En todo caso, la decisión está en manos de los indecisos. De acuerdo con el diario económico Il Sole 24, este bando alcanza el 41,3 % del electorado, mientras que, según el rotativo Il Corriere della Sera, equivale al 34% y, según la Repubblica, al 45%.

En total, según el último censo (junio de 2017), alrededor de 51,2 millones de electores tienen derecho a ejercer su voto el 4 de marzo. Y lo harán con una nueva ley electoral, conocida como "Rosatellum bis", que consiste en un método mixto (mayoritario y proporcional) que premia las coaliciones y establece una porcentaje mínimo (3%) para acceder a ambas cámaras de Parlamento.

Por Irene Savio, corresponsal de France 24 en Roma

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